Los avistamientos en Tenampulco, Ayotoxco y Hueyapan confirman la presencia del yaguarundí en ecosistemas de la región.

19 de Enero 2026
Un ejemplar de gato moro fue captado recientemente en la Sierra Nororiental, un registro que ha generado interés entre especialistas, autoridades ambientales y comunidades locales. Esto ocurre por tratarse de un indicador positivo de conservación en una de las regiones con mayor riqueza natural del estado.
La observación se realizó en una zona de vegetación densa y corredores biológicos de la Puebla, donde este felino suele desplazarse con discreción. El avistamiento fue documentado mediante cámaras trampa, herramientas clave para monitorear fauna silvestre sin perturbar su comportamiento.
El gato moro —también conocido como jaguarundi— es un felino de hábitos principalmente diurnos, ágil y sigiloso. Cumple un papel importante en el equilibrio de los ecosistemas, al regular poblaciones de pequeños mamíferos y aves. Además, su presencia sugiere hábitats relativamente conservados y disponibilidad de alimento.
Especialistas señalan que, aunque no siempre es fácil de detectar, el gato moro es sensible a la fragmentación del hábitat. Por lo tanto, registros como este cobran relevancia en contextos donde el crecimiento urbano, la deforestación y los cambios de uso de suelo representan amenazas constantes.
La Sierra Nororiental destaca por su diversidad de ecosistemas, que incluyen bosques mesófilos de montaña, selvas y áreas de transición. Esto la convierte en un refugio natural para numerosas especies de flora y fauna. El avistamiento refuerza la importancia de mantener y fortalecer las acciones de conservación en la región.
Desde el ámbito ambiental, se subraya que este tipo de registros no solo aportan información científica. También sensibilizan a la población sobre el valor de la biodiversidad local y la necesidad de protegerla.
Autoridades y organizaciones ambientales han señalado que la presencia del gato moro puede servir como especie indicadora. Esto se debe a que su supervivencia depende de ecosistemas funcionales y de la conectividad entre áreas naturales.
Comunidades cercanas han sido llamadas a evitar la caza, el tráfico de fauna y la destrucción del entorno. Además, se les ha pedido reportar avistamientos a instancias correspondientes, para contribuir a los programas de monitoreo y protección.
Expertos recuerdan que la convivencia responsable entre comunidades humanas y fauna silvestre es clave. Esto es especialmente relevante en regiones donde la expansión agrícola y urbana se acerca a zonas naturales.
El uso de cámaras trampa ha permitido documentar otras especies en la zona. Así, se fortalece la evidencia de que la Sierra Nororiental aún mantiene condiciones favorables para la vida silvestre, pese a las presiones ambientales.
Desde una perspectiva de política pública, estos hallazgos respaldan la necesidad de impulsar áreas de conservación, corredores biológicos y programas de educación ambiental. Asimismo, se destaca la importancia de involucrar a las comunidades en la protección del patrimonio natural.
El registro del gato moro se suma a otros avistamientos relevantes en Puebla y coloca a la Sierra Nororiental como un territorio prioritario para la conservación. En este contexto, el cuidado del entorno beneficia tanto a la biodiversidad como al bienestar de las poblaciones locales.
La presencia de este felino recuerda que proteger los ecosistemas es proteger la vida. Además, la conservación efectiva requiere esfuerzos coordinados entre autoridades, especialistas y ciudadanía para asegurar que especies como el gato moro sigan habitando los bosques poblanos.