3 de Febrero 2026
Damián Alcázar visitó a Joaquín López-Dóriga, quien le repitió en vivo las mismas preguntas que le hizo al Mochaorejas real en 1998. El actor las respondió con la misma frialdad perturbadora que caracterizó al secuestrador, en una entrevista que se volvió viral.
Alcázar reconoció que no fue fácil convencerlo de aceptar el papel. En dos ocasiones declinó la propuesta, argumentando que no quería sumarse a una producción que glorificara la violencia.
Fue hasta que leyó los libretos que cambió de opinión. La calidad del guion y la posibilidad de construir algo que no cayera en el melodrama ni en la apología del crimen lo convencieron de aceptar.
El actor explicó que su preparación fue deliberadamente acotada. Vio la entrevista original de López-Dóriga con Daniel Arizmendi López para entender al personaje, pero evitó más material documental para construir uno propio desde la ficción.
El momento que más le costó a Damián Alcázar
Damián Alcázar admitió que la escena que más trabajo le exigió fue la del primer corte, cuando debía aparecer frente a una joven actriz en una situación de extrema violencia.
En ese instante se detuvo y se cuestionó qué estaba haciendo, recordando que la ficción apenas roza la superficie de lo que fue la realidad.
López-Dóriga, quien entrevistó al propio Arizmendi en los separos en la madrugada de 1998, confesó que al ver a Alcázar en la serie tuvo un momento de confusión: por un instante creyó estar viendo al criminal real.
Los números que hablan solos
El Mochaorejas acumula 7 millones de horas de visualización y generó más de 150 mil nuevas suscripciones a ViX.
La conversación digital en torno a la serie alcanzó a más de 13 millones de personas, el 10 por ciento de la población del país.
Damián Alcázar cerró el encuentro con una reflexión contundente: hacer una historia tan oscura requería hacerla muy bien, para que quedara en el registro histórico y sirviera como advertencia, no como celebración.






