El magnate pasó en su primer año de mandato por varias polémicas y escándalos.

19 de Enero 2026
Al cumplirse el primer año de gobierno de Donald Trump, su administración se ha caracterizado por un estilo confrontativo. Además, ha tomado decisiones de alto impacto y ha establecido una política exterior que ha redefinido la relación de Estados Unidos con México y con buena parte del mundo.
Desde su llegada a la presidencia, Trump ha mantenido una agenda marcada por el nacionalismo económico. Asimismo, ha usado la presión comercial como herramienta política y un discurso duro en temas como migración, seguridad y cooperación internacional. Estas posturas han generado tensiones diplomáticas. Sin embargo, también han traído momentos de negociación pragmática.
Relación con México: cooperación con fricciones
La relación entre México y Estados Unidos durante este primer año ha transitado entre la cooperación obligada y el conflicto discursivo. Trump ha insistido en exigir resultados contundentes en materia de seguridad y combate al crimen organizado. Al mismo tiempo, ha presionado en temas migratorios y comerciales.
Uno de los ejes centrales ha sido la seguridad fronteriza, donde Washington ha planteado que el problema es compartido. Sin embargo, ha recurrido con frecuencia a señalamientos públicos hacia México. Esto ha obligado a una respuesta diplomática firme por parte del gobierno mexicano.
En el plano económico, el T-MEC se ha mantenido como un pilar de estabilidad. Aunque Trump ha dejado claro que no dudará en utilizar aranceles y amenazas comerciales como mecanismo de presión. Esto ha generado incertidumbre entre empresarios y mercados.
Política exterior: presión y replanteamiento de alianzas
A nivel global, el primer año de Trump ha estado marcado por una revisión de alianzas tradicionales y un enfoque de “Estados Unidos primero”. Esto ha impactado la relación con Europa, organismos multilaterales y regiones estratégicas como el Ártico, Medio Oriente y América Latina.
Trump ha cuestionado abiertamente acuerdos internacionales y ha condicionado apoyos. Además, ha optado por negociaciones bilaterales, dejando de lado, en varios casos, los consensos multilaterales que caracterizaron administraciones anteriores.
Este enfoque ha generado incertidumbre en la política global. Sin embargo, también ha reconfigurado las dinámicas diplomáticas, obligando a otros países a ajustar sus estrategias frente a Washington.
Impacto económico y comercial
En materia económica, la administración Trump ha impulsado políticas proteccionistas, con anuncios de aranceles selectivos. Igualmente, ha lanzado advertencias comerciales que han sacudido mercados financieros y cadenas de suministro internacionales.
Para México, esto ha significado la necesidad de diversificar relaciones comerciales y fortalecer el mercado interno. Al mismo tiempo, ha sido necesario mantener una postura de diálogo constante para evitar escaladas que afecten exportaciones, empleo e inversión.
Analistas señalan que, pese a la retórica dura, la interdependencia económica entre México y Estados Unidos ha funcionado como un factor de contención. Así, se han evitado rupturas mayores.
Balance del primer año
Especialistas en relaciones internacionales coinciden en que el primer año de Trump ha sido intenso y polarizante. Ha tomado decisiones que han dejado huella tanto en la política interna estadounidense como en el escenario global.
Para México, el balance es complejo: se han mantenido canales de diálogo y cooperación. Sin embargo, todo esto ha ocurrido bajo un entorno de presión constante y mensajes impredecibles desde Washington.
En el ámbito mundial, el liderazgo de Trump ha generado reacomodos geopolíticos y debates sobre el futuro del multilateralismo. Además, ha creado un clima de mayor cautela entre aliados tradicionales de Estados Unidos.
A un año de su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump ha consolidado un estilo de gobierno que rompe con esquemas previos. Establece la confrontación como herramienta política y mantiene al mundo atento a cada uno de sus movimientos.
El reto para México y para la comunidad internacional será adaptarse a esta dinámica. Deberán defender sus intereses y encontrar espacios de cooperación en un escenario global cada vez más incierto.