Jesús Tapia, montañista de Atlixco, plantea regular permisos en la zona protegida ante el aumento de turistas y
No comió riesgos en ascensos.

15 de Enero 2026

Ante el incremento de visitantes registrado en el Parque Nacional Izta-Popo, autoridades y actores locales plantean la regulación de los guías que ofrecen servicios dentro de esta Área Natural Protegida, con el objetivo de mejorar la seguridad, ordenar la actividad turística y proteger el entorno natural.


El parque, que alberga a los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, se ha convertido en uno de los destinos preferidos para el senderismo, el montañismo y el turismo de naturaleza, especialmente durante fines de semana y periodos vacacionales, lo que ha derivado en mayor presión sobre senderos, accesos y servicios.


La propuesta busca establecer criterios claros para quienes brindan servicios de guía, como capacitación obligatoria, acreditaciones vigentes, conocimiento del territorio y protocolos de seguridad. Con ello, se pretende reducir riesgos para los visitantes, evitar prácticas informales y garantizar una experiencia más ordenada.


Autoridades señalan que el crecimiento en la afluencia ha venido acompañado de situaciones de riesgo, como recorridos sin planeación, ingreso a zonas no permitidas y la contratación de guías sin preparación suficiente, lo que puede derivar en accidentes o extravíos.


Desde el ámbito ambiental, especialistas advierten que el flujo descontrolado de personas también impacta los ecosistemas, provocando erosión de suelos, acumulación de residuos y alteraciones en la flora y fauna, por lo que la regulación es vista como una medida preventiva.


Comunidades cercanas al parque han expresado que una regulación adecuada permitiría ordenar la actividad económica, dando certeza a quienes ofrecen servicios de manera responsable y evitando la competencia desleal de prestadores informales.


La iniciativa contempla, además, mejorar la coordinación entre autoridades ambientales, protección civil y comunidades, para reforzar la vigilancia, la atención a emergencias y la difusión de información clara para los visitantes.


Expertos en turismo sostenible subrayan que regular no significa limitar el acceso, sino establecer reglas que protejan tanto a las personas como al entorno, permitiendo que el parque siga siendo un atractivo natural sin comprometer su conservación.


Para los visitantes, la medida podría traducirse en mayor seguridad, rutas mejor definidas y la certeza de que los servicios contratados cumplen con estándares mínimos de calidad y preparación.


La propuesta también abre la puerta a programas de capacitación y certificación, que fortalezcan el perfil de los guías locales y profesionalicen la actividad turística en la región.


En un contexto donde el turismo de naturaleza continúa en crecimiento, autoridades y especialistas coinciden en que anticiparse con regulación es clave para evitar daños mayores y garantizar la sustentabilidad a largo plazo del Parque Izta-Popo.


Mientras el planteamiento avanza, se espera que se generen mesas de diálogo con prestadores de servicios, comunidades y dependencias, con el fin de construir una regulación equilibrada que beneficie a visitantes, guías y al patrimonio natural.